El término **Ultras** se utiliza para describir a los grupos de aficionados organizados dentro de un club deportivo, principalmente de fútbol, que se caracterizan por una forma de apoyo incondicional, vocal y altamente organizada. Nacido en Italia a finales de los años 60, el movimiento **Ultras** se extendió rápidamente por Europa y el mundo, marcando un antes y un después en la cultura de los estadios.
A diferencia de los aficionados comunes, los **Ultras** no solo asisten a los partidos, sino que se ven a sí mismos como guardianes de la identidad del club. Su presencia está íntimamente ligada a la creación de una atmósfera intensa y a menudo intimidante para el rival.
Los grupos **Ultras** se distinguen por una serie de prácticas y una estructura que requiere dedicación, tiempo y una jerarquía interna bien definida. Sus acciones van más allá del simple aliento al equipo:
Autonomía y Jerarquía: Los **Ultras** son organizaciones autónomas con estructuras internas complejas, que a menudo se financian mediante cuotas de socios, venta de *merchandising* propio (bufandas, pegatinas) y donaciones.
Coreografías: El elemento más visible de los **Ultras** son los *tifos* o coreografías. Estas incluyen el uso de bengalas, botes de humo, grandes pancartas y mosaicos que cubren secciones enteras del estadio, creando un impacto visual masivo antes o durante momentos clave del partido.
El Aliento 90 Minutos: Los **Ultras** son responsables de dirigir la animación. Sus cánticos, a menudo complejos y repetitivos, se mantienen durante todo el partido, independientemente del resultado, para influir en el ánimo de los jugadores y el público.
Es importante destacar que, debido a su naturaleza pasional y, en algunos casos, a la radicalización de ciertos miembros, el término **Ultras** está frecuentemente asociado a la violencia, el vandalismo y la vinculación con ideologías políticas extremas. Los medios de comunicación suelen utilizar el término **Ultras** para referirse a incidentes de desorden público o enfrentamientos entre facciones rivales.
La mayoría de los clubes y las ligas han implementado políticas de seguridad estrictas destinadas a erradicar los elementos violentos, mientras buscan formas de apoyar a los grupos de animación no violentos que mantienen viva la cultura del **sport**.